En aplicación de las eximentes completas e incompletas recogidas en los arts. 20.1 y 21.1, además de la atenuante analógica del 21.7 de nuestro Código Penal, encontramos como presupuesto biológico las alteraciones o anomalías producidas por los trastornos del control de los impulsos. Centrándonos obviamente en los que puedan tener repercusión penal (ludopatía, cleptomanía y piromanía) se ha realizado un exhaustivo análisis doctrinal y jurisprudencial para determinar cuál ha sido el tratamiento jurídico que se le ha dado a los sujetos que padecen alguno de estos trastornos en el momento de cometer un hecho delictivo. Por tanto, las consecuencias jurídicas que se han derivado y las medidas de seguridad impuestas en las resoluciones judiciales, si las hubiere.

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